Parece que nunca supe en qué selección he estado y a la única a la que me aferró es a la mía propiamente, porque antes que abandonarme yo, los abandono a ellos.
Creo que no lo merezco, pero lo acepto y lo respeto, es bien hecho en la vida dejar ir a todo aquel que pase a nuestro alrededor en algún momento, que se sienta cómodo, pero que después vuele, nadie siente lo que el otro, pero será necesario para sanarnos.
El pasar de los días, aparenta crear un futuro enlazado al pasado, se hace difícil encontrar las razones de antes, para que hagan juego con las de ahora, tengo más corazón que razones, tengo silencios que me carcomen y me refutan diariamente.
Será dejarme pasar los días con la ansiedad de los que faltan y el corazón de los primeros años, para los que realmente se estimen en ver qué eres, mientras que los que vienen de pasada, bienvenidos serán, sin restriccion alguna de estar condicionados.
Coaccionando el corazón para que no sienta, el silencio para que no grite, la vida para que no duela.