Camina, observa, corre, siente lo que traen los días, no sufras por lo que no te ve, por lo que te ignora, no sufras por aquello a lo que le entregas y aún así nada te devuelve.
Pasarán los días y lo que entregaste tal vez ni vuelva, tal vez ni importe, quedarás con la tranquilidad de vivir en el recuerdo, carcomera mis entrañas, me obligará a buscarte, hablarte, pero la dignidad insistirá que somos más que un impulso, me enseñará que no tengo nada para dar, más que letras, momentos estúpidos, álgidos, cortos, largos, eternos, lo malo veras en mi, porque para ver lo bueno hace falta adentrarse en la melcocha que llevo dentro, nadie llega ahí.
Mis mayores tesoros están dentro de la mierda que expulso a diario, no me interesa tu compasión, ni que me quieras, no me interesa tu compañía, ni las migajas que quieras brindar, solo quiero tu carne, sentirte blanda, caliente, lisa, devorarte; dejarnos ir, nadie quiere querer, todos quieren ser queridos, nadie entrega, entregan a medias, prefiero aclarartelo, no pretendo montarte en cielos que no habito, soy lo que soy, basura, excremento, pobredumbre para tu alma de ricachona, mientras esperaré paciente por el maldito día de la suerte.