Dormí buscando pasar la página y empezar con un nuevo día, mientras dormía los inhertes recuerdos que me quedaron, la herida ya sanada pero con cicatriz, empezó a brotar, supuro agua sangre, sentimientos, serotonina, dopamina, de ella salieron fotos con tú rostro, tú voz, tú misma, al lado mío, yo al lado tuyo, como en los mejores días de los peores vividos, insensatez máxima de mi subconsciente quererme recordar que quise, quererme recordar que fui un juguete.
Esperé despertar y que todo fuera un sueño, esperé renacer, me desperté con la realidad encima, han pasado años ya de este sueño profundo que va y vuelve, como si supieramos que los dos nos pensamos a lo lejos, a las noches, a los días, pareciera ya escrito por nosotros mismos.
Aún tenemos un lazo en el subconsciente que tal vez nos une, puede que nos estuviéramos arrepintiendo de lo que nos hicimos, puede que solo sea un sueño, pero se sintió tan real y persistente, que casi no despierto, me dolió despertar, salí con todo lo que tenía de ahí, me levanté realmente con fuego a mi alrededor incendiado en todo el amor que sentí por ti algún día, espero arder en esa misma brasa y despertar nuevamente sin rastros tuyos.
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