No vivo esperando que me espere, tampoco espero esperarla porque nunca le ha importado si lo hago o no.
El sentir se hace profundo, responsable de las estupideces que sentimos, ignorantes de las realidades que negamos, solo la espera llegará al final.
Cuando eso pase, todo pasará y ya ni las cenizas porque el viento venía soplando camino a tu casa.
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